14 Años del Sistema Privado de Pensiones de Perú: Balance y Desafíos

En un artículo escrito por Fernando Muñoz Nájar, asesor institucional de la Asociación de AFP de Perú, socio pleno de FIAP, para la edición de febrero de Global Pensions Magazine, habló sobre cómo se ha desarrollado el sistema privado de pensiones en el país a través de estos años.

En 1991 en Perú, el fisco tenía serias dificultades financieras, no había dinero en la caja. Las pensiones públicas, las únicas que existían en ese momento eran muy bajas y los jubilados tenían una vida sumamente pobre. El sistema público de pensiones había colapsado. Un análisis realizado por el Instituto Peruano de Economía (IPE) reveló que ese sistema debía tener en caja algo más de diez mil millones de dólares, pero la realidad era que sólo contaban con unos pocos dólares en efectivo y algunos activos valorizados en 300 millones de dólares. La quiebra era total.

La inoperancia de los sistemas de reparto no era aún muy clara, se sumaban a la mala administración pública de las pensiones, dos hechos determinantes: las familias tenían menos hijos que antes, y las personas gracias a los avances de la medicina viven más. Estos hechos hacen imposible que los mayores tengan una jubilación basada en los aportes de los trabajadores activos de menor edad que resultan ser cada vez menores en número. Todo esto hacía poco viable el funcionamiento de un sistema de reparto. Por otro lado, el sistema de cuentas individuales de Chile tenía nueve años de funcionamiento y había sido exitoso; era claro que el camino estaba trazado.

En este situación se empezó a gestar la creación del sistema privado de pensiones, cuyo objetivo era lograr buenas pensiones para los trabajadores peruanos. La ley que creó el Sistema Privado de Pensiones (SPP) fue promulgada en diciembre de 1992, indicando que las AFP podrían iniciar sus actividades en julio de 1993. Es así que en esa fecha estuvieron listas seis AFP a las cuales se sumó una séptima pocos meses después.

El gobierno en ese momento decidió que el Sistema Nacional no cerraría, y que competiría con el Sistema Privado de Pensiones (SPP). Además, se tratarían de ordenar las cuentas del quebrado Sistema Nacional de Pensiones. Hoy luego de 14 años, el Sistema Nacional de Pensiones sigue quebrado, aunque muesta una estructura más ordenada.

Los primeros años del SPP fueron difíciles, varios factores hicieron dura la tarea de esos años:

  • Había desconfianza en el sistema financiero, varios bancos y un sistema muy popular de ahorros en pirámide habían quebrado recientemente.
  • La ley obligaba únicamente a los empleados que estuvieran en planilla a aportar al SPP, o al SNP en un país en el que la economía es informal en un 80%, excluyendo automáticamente del acceso a pensiones a esa mayoría.
  • Los resultados financieros de las AFP no eran buenos, la prensa amarilla "advertía" con mala intención que pronto las AFP quebrarían, lo cual resultó ajeno a la realidad totalmente.
  • Al ser promulgada la Ley, se eliminó un artículo de la misma en que se permitía a los trabajadores deducir los aportes hechos a pensiones para efectos del cálculo del impuesto a la renta, lo cual es permitido en casi todas partes del mundo. Este tema hasta ahora no se restablece. La lógica y la justicia de este deducción se basa en que el gobierno obliga a las personas a no utilizar una parte de sus recursos, y aportarlos a un sistema de pensiones.

Hoy, quedaron atrás los angustiosos años del comienzo en que las AFP competían comercialmente con el argumento de la solidez de su respaldo, capital, seriedad, etc.

El Perú en los últimos años está saliendo adelante, como nunca antes, gracias a varios factores: i) estabilidad política; ii) crecimiento económico sostenido durante los últimos años; iii) excelentes precios internacionales de las materias primas.

Este avance económico del país ha sido ayudado, en una muy importante medida, por el monto de ahorro captado por las AFP, el cual ha sido administrado con eficiencia, y que ha originado un significativo aumento del ingreso per cápita, que en seis años desde el año 2001 hasta el 2007 casi se ha duplicado desde US$ 2.080 hasta US$ 3.931.

Las AFP, por su parte, también han logrado un éxito sin precedentes, logrando captar un muy importante Fondo; es así que, por primera vez en la historia del Perú existe un Fondo de esa magnitud, destinado exclusivamente al pago de las pensiones.

Algunas cifras del sistema a noviembre de 2007 confirman el éxito del Sistema Privado de Pensiones:

  • Fondo (Cartera Administrada):              US S./ .20 385 MM
  • Afiliados                                                         4.086.604
  • Pensionistas                                                    67.585

La rentabilidad real de los Fondos de noviembre de 2007 a noviembre de 2006 es:

  • Fondo 1:                                              9,53%
  • Fondo 2:                                              25,01%
  • Fondo 3:                                              49.73%

Pero el Perú y las AFP no deben dormir en sus laureles, ahora estamos en la etapa de los retos; y el Sistema Privado de Pensiones, a pesar de no haber cumplido quince años de existencia puede considerarse maduro, sin embargo, tiene importantes retor por delante; los más importantes son:

Este es el principal problema de la seguridad social en el país, el cual tiene una economía mayormente informal; y, paradójicamente las leyes para el acceso a las pensiones y los servicios de salud están dirigidas a las personas formales, es decir, las que están en la planilla de una empresa. Esto ha originado una situación de exclusión, que en el sistema de pensiones se manifiesta en la existencia de cinco clases de peruanos en la Población Económicamente Activa, así:

    1. Primera clase, son 600.000 personas que están inscritos en el Sistema Nacional de Pensiones (SNP) que son empleados formales que pagan sus impuestos y tienen derecho a pensiones y a la salud. Al jubilarse reciben un importante subsidio en sus pensiones, financiados con el aporte del 20% de los impuestos que pagan todos los peruanos.
    2. Segunda clase, son algo más de cuatro millones de personas, que están inscritos en el Sistema Privado de Pensiones, son empleados formales que pagan impuestos, tienen acceso a las pensiones y a los servicios de salud: pagan con sus impuestos parte del subsidio de los de la primera clase.
    3. Tercera clase, son 2.500.000 de personas, son independientes (abogados, ingenieros, consultores, etc.), pagan impuestos no tiene acceso a pensiones, algunos contratan de manera independiente seguros de salud. Con sus impuestos pagan parte del subsidio a los de la primera clase.
    4. Cuarta clase, son 2.500.000 de personas, informales (chóferes, carpinteros, electricistas, artesanos en general, etc.), no tienen acceso a los servicios desalad ni pensiones. La característica en este grupo es que ellos creen que no pagan impuestos. Sin embargo, a través del altísimo Impuesto General a las Ventas (IGV) y el Selectivo al Consumo (ISC) de la gasolina pagan un alto porcentaje de sus medianos o pequeños ingresos, que financian también las pensiones de los de la primera clase.
    5. Quinta Clase, son 3.900.000 de personas, que están en la extrema pobreza, sin acceso a seguridad social o muy limitada, que cuentan  únicamente con los programas de naturaleza asistencial. 

 

 

El SPP nace cuando prácticamente no existía una bolsa de Valores peruana y ésta ha ido creciendo con el sistema, al igual que la legislación relativa, logrando que el inversionista institucional sea confiable para el público, y que desarrolle su actividad con reglas de juego estables. Actualmente es imprescindible hacer algunos cambios: i) reducir costos para el emisor; ii) adecuar las tarifas existentes de transacción a los grandes volúmenes realizados ahora actualmente por los inversores institucionales, y iii) simplificar los controles previos del supervisor.

Mejorar la información del SPP

El funcionamiento del sistema no es muy conocido por los afiliados, originando en ellos dudas acerca de sus derechos futuros y actuales. Existe naturalmente poco interés de parte de las personas de poca edad, acerca del futuro de sus fondos; sin embargo, el común de las personas va aumentando su interés en las pensiones conforme van haciéndose mayores, y es muy importante lograr que ellos conozcan bien el sistema. En algunas oportunidades el populismo, siempre enemigo de los sistemas económicos exitosos y populares, aprovecha de vacíos de conocimiento del público para tratar de sembrar desconfianza intentando introducir cambios legislativos que podrían causar perjuicio a los afiliados a las AFP, es por esto que los propios afiliados deben conocer muy bien sus sistema para defenderlo.

 

Finalmente, podemos indicar que el panorama de los afiliados a las AFP en el Perú es muy bueno. Este 2008 traerá seguramente los cambios esperados, para solucionar los retos del SPP. Este año se ha declarado “El año de las cumbres mundiales en el Perú”. 

Así, en mayo de este año el Perú será la sede del encuentro de la Federación Internacional de Administradoras de Pensiones FIAP-, cuyo tema es "El futuro de las Pensiones: Desarrollo de los Programas de Capitalización Individual". A este encuentro acudirán los representantes de los 36 miembros de distintos países, así como otros especialistas en pensiones.   

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