Con respecto al Mercado Laboral, la reforma al sistema de pensiones tiene consecuencias potenciales positivas en cuatro dimensiones:
a) Aumenta la edad de retiro, evitándose los incentivos al retiro prematuro con un efecto positivo sobre el mercado laboral y el bienestar de la población
b) Aumenta la oferta potencial de trabajo
c) Disminuye el desempleo estructural
d) Disminuyen los incentivos a la informalidad de la producción y el empleo
Es poco probable observar estos efectos en el corto plazo. Recién en el caso chileno existe evidencia de que estos efectos favorables efectivamente se están produciendo:
- En Chile, luego de 18 años de reformas de pensiones, se ha logrado un aumento de 14 puntos porcentuales de la tasa de contribuyentes activos sobre la fuerza de trabajo.
- Chile es el único país latinoamericano donde la informalidad en el sector del empleo no agrícola ha disminuido en las últimas dos décadas.
- En Latinoamérica, Chile es el país con la menor participación del sector informal en la producción (18% del PIB, aproximadamente).
En el caso de Argentina, se observa cómo la reforma del régimen de pensiones ha generado cambios en los incentivos con los que opera el mercado del trabajo:
- El nuevo sistema de pensiones otorga beneficios mucho mayores que los del antiguo sistema, con lo cual disminuyó el premio a la evasión (es decir, cayó el incentivo a la informalidad), aumentando la oferta laboral.
- Al cambiar el sistema de pensiones, disminuye la probabilidad de obtener (por esta vía) ingresos previsionales sin trabajar (formalmente al menos) y sin aportar. Esto indujo a una reducción del precio de reserva de la mano de obra y, por lo tanto, tendió a elevar la oferta de trabajo para cada nivel de salario.
- Aumento gradual de las edades jubilatorias mínimas y aumento inmediato del requisito de años de aporte, lo que generó un aumento marginal de la oferta de trabajo a través de la exigencia de una mayor permanencia de la población en el mercado.
- El reemplazo del sistema de reparto por uno mixto en el cual el componente de capitalización tiende a predominar en el mediano plazo, redujo las resistencias políticas a disminuir la imposición al trabajo. En el nuevo sistema, la componente de reparto a financiar requiere recursos tributarios decrecientes, que pueden ser reemplazados por recursos tributarios de otras fuentes.